Archive for De Camino

He vuelto!

Sí lo sé, me desaparecí y no antendí mi blog más, pero es que entre el ajetreo de  terminar la universidad, la ansiedad de esperar lo que fue el mejor fin de semana de mi vida y el que me hayan botado del trabajo, no le queda a uno esa inspiración para escribir. Ya esperando solo la graduación, el disfrutar y vivir el maravilloso sentimiento del amor y establecerme en un nuevo trabajo..aquí estoy! a la carga! dispuesta a atender esto y no volver a dejarlo abandonado por tanto tiempo….ESO ESPERO!

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El efecto helado

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Como siempre, cuando no tengo clases salgo tardísimo del trabajo, es como si mi jefa ya tuviera grabado mi horario y se aprovecha justo en esos días de convertirme en una adicta al trabajo como ella, pero no lo va a lograr. Frente al edificio hay una heladería (helado-yogurt más bien) , ya caía la noche y tenía que mentalizarme para emprender el camino de vuelta a casa. Cuando salgo , lo primero que veo es el establecimiento llamandome con sus colores medio encendidos, pensé “por qué no?”. Alguna vez me dijeron que comer mientras caminas no es muy bien visto, pero un heladito no le hace daño a nadie, no es lo mismo si te comieras un pica-pollo caminando…..o un sandwich, o una fritura, o te tomaras una cerveza…en fin, para mí el helado era algo un poco más aceptable. Como quiera no voy a volver a comer nada en la calle mientras camino:

2 personas me dijeron: Buen Provecho!

1 Señor dijo: Dame un chin!

1 otro con pinta de delincuente me preguntó: Está bueno?

Eso in contar las miradas raras.

En conlusión el intento de disfrutar el largo camino de regreso, el liberarme de un día cargado de mucho trabajo y tranquilizarme, mientras veo las luces, disfruto el poquito de brisa y observar la ciudad de noche comiendo helado..fue un intento fallido.

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Un Kilómetro y medio

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Desde la oficina hasta la universidad existe una distancia de un kilómetro y medio. En la avenida que ambas tienen en común no hay ruta de vehículos, ni guaguas (autobuses), ni nada público que me pueda transportar a lo largo de la vía. No sé cuando tomé la decisión, lo que sí sé es que vale más la pena ir caminando directamente que hacerlo hasta una avenida paralela y esperar tres horas a un dichoso carrito que me transporte creando como consecuencia el llegar tarde a las clases. Al principio caminar después de una jornada de trabajo sin otro motivo que no sea hacer ejercicios me pareció una tortura. La zona central de Santo Domingo en la superficie no cuenta con un ambiente agradable para realizar medianas o largas caminatas. No fueron pocas las veces que el polvo de la calle, el humo negro que sueltan algunos vehículos , el calor inaguantable, los bocinasos de las personas desesperadas por el congestionamiento e incluso en una que otra ocación algún mal olor de basura, me hicieron pensar  renunciar en mi “estrategia” para llegar temprano a clases. Sin embargo, a medida que pasaban las semanas me encontraba más cómoda la distancia, a veces caminaba y sin darme cuenta ya llegaba. Otras tantas me despejaba de las molestias de la calle y comenzaba a recrear cualquier cosa en mi mente (una forma de decir que me teletransportaba a la luna). Caminando he buscado soluciones a problemas, he hablado conmigo y hasta sola he sonreído. Lo fascinante de todo es que aunque todos los días siga la misma ruta y pase por los mismos lugares siempre encuentro algo nuevo que me pareció no haber visto en el día anterior. Llega un momento que en el trayecto ya se habían ido los asuntos de la oficina, de la casa, y lograba sentirme liberada. ¿Quizás lo fascinante es que estoy ejercitando y fortaleciendo mis quecas? como sea, definitivamente en ese kilómetro y medio todos los días me encuentro conmigo misma. 

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